BDSM Y RELACIÓN DE PAREJA: SOBRE LO CAMBIOS DE INTENSIDAD.

Retomo el blog después de un parón que me ha parecido eterno debido el cúmulo de cosas que se han sucedido. Tuve un periodo de castidad especialmente intenso. Debo escribir las reflexiones finales y como es una tarea que me ha impuesto mi Dom, tendré que ponerlas por escrito, pero no será hoy. Toda esa cantidad de sensaciones producidas por el mes de castidad erótica y de subida del voltaje sexual (paradojas de la vida) se opacaron con una serie de eventos que ocurrieron casi como magia al poco de abandonar el reto de abstinencia orgásmica en vísperas de las Navidades: la muerte de la que fue mi mejor amiga junto a una serie de retos laborales (un proyecto de investigación con financiación privada muy chulo, una dirección de Tesis doctoral y una oferta para escribir un manual junto a alguna cosa más que no digo por prudencia). 




Las fiestas se pasaron entre polvos y polvorones por lo que no me dio tiempo a asimilar nada. Viví las celebraciones como en una nube de irrealidad. Poco a poco, al volver al trabajo fui tomando conciencia de los retos que tenía por delante. Mi ansiedad crónica volvió para fustigarme la mente y sólo la fusta de la alcoba la ha conseguido calmar un poquito. Me ha fastidiado bastante aparcar por un tiempo la escritura erótica, pero mi Dom me ha puesto un reto para sacar tiempo y motivarme: podré llamarle Amo tras escribir y publicar cinco relatos de ficción. Así que este no cuenta pero ya estoy lista para retomar la historia de mi amada zombi calentorra o alguna que otra. Si el ritmo de publicaciones recayera después de la publicación de estos cincos, el privilegio quedaría revocado. Así que motivación no me falta.

¿Y cómo ha afectado estas novedades a mi relación D/s? Pues la verdad es que no ha afectado y es algo que me ha alegrado mucho. Cualquier relación y con ellas las del BDSM tienen distintas fases de intensidad. Pero yo no considero que sean altibajos. No creo que una relación que pase por picos de máxima euforia, ya sea emocional o sexual, seguida de depresión emotiva con abstinencia o mal sexo sea algo saludable. Lo que no puede es mantenerse siempre la misma intensidad. Al menos nosotros no podemos. Pero que no haya la misma intensidad no significa que la relación "esté en un bajón". Esta es la trampa. Aquí introduzco uno de mis temas favoritos: el sexo es como la alimentación. Al fin y al cabo son necesidades humanas básicas.

No puedes estar todos los días cenando en restaurantes comida gourmet con nombres impronunciables más largos que con el que bautizan a los borbones. Tampoco puedes estar todos los días dedicándole horas a la cocina para preparar esa receta tan especial. Estas cosas hay que hacerlas, ojo. Igual que pasamos semanas preparando una sesión BDSM —a menudo esperando a que llegue ese paquete con juguetes que hemos pedido— o nos probamos dinámicas nuevas. Pero al igual que la comida, a veces lo que te gusta es llegar y prepararte unos buenos huevos fritos con patatas (y en mi caso salchichas 😋). O según tengas el cuerpo, una buena sopita o un caldito o mi puré de calabacín. Pero esto no significa que comas necesariamente peor (Nota: por favor, no se os ocurra estar todos los días a base de papas fritas y huevos). El sexo en pareja no siempre debe ser complicado. A veces un polvo misionero bien rico hace las veces de esa pizza que sacas del congelador y que te soluciona el almuerzo. Pero claro, en una relación BDSM el simple misionero ya no nos vale pero hay sus equivalentes. Arrodillarse ante el Dom, besar sus pies, cumplir una serie de órdenes básicas, y sentirme su posesión con pequeñas indicaciones y dejar que me haga aquello que quiera hacerme es tan grato como cuando llega alguna sesión intensa. Y esa sesión debe de llegar. Pero no hay que tenerle miedo a los cambios de intensidad siempre que no caigamos en la monotonía. De hecho, son los momentos más normales los que dotan de especial intensidad los otros momentos.

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