Mi experiencia con el cinturón de castidad femenino. Pros y contras.
No iba a subir nada hasta después de las vacaciones de Semana Santa ya que me voy de viaje con la familia al pueblo en el que me crié. Pero dado que estamos en tiempos de ayuno y abstinencia nada mejor que hablar de mi experiencia con el cinturón de castidad. En recientes interacciones por x/twitter he expuesto algunos problemas con él y sé que ha levantado interés. Por la propia naturaleza de dicha red, mis intervenciones han quedado dispersas así que voy a sintetizarlas y ampliarlas un poquito. Espero que ayude a todas las que tengan curiosidad porque voy a tratar el tema con la mayor sinceridad posible sin evitar los problemas. Antes de nada, y lo remarco intensamente, se trata de una experiencia personal y como tal debe tomarse. No pretende sentar cátedra de nada. Por supuesto, el consenso informado entre las partes se presupone en todo momento.
Primero: Lo que NO es un Cinturón de Castidad femenino.
Vamos a decirlo claramente: no hay cinturón de castidad en todo el universo cósmico que impida que una mujer te sea infiel. Lo siento por los celosos patológicos. El cinturón de castidad no es un medio para asegurar ninguna fidelidad o asegurarte de que tu vástago se parezca a ti y no al vecino del quinto. Si estás pensando utilizarlo para eso, te estás engañando. De entrada, hay mil formas de ser infiel y acaso la utilización de los genitales no sea la peor de las posibles. Nada va a impedir que la otra persona te sea infiel si realmente quiere serlo. Todas las cerraduras, y más las de estos dispositivos, pueden abrirse. Seguid a algún cerrajero por las redes y veréis como cerraduras y candados más buenos y profesionales se abren en segundos. Pueden además, romperse. Y en caso de que no se pudiera forzar, tu imaginación calenturienta seguro que se imagina mil formas en las que una mujer puede hacer disfrutar a su amante con el cinturón puesto. Así que lo repetiré una vez más: no es un dispositivo para asegurar la fidelidad de tu pareja. Me he encontrado, sobre todo en foros en inglés, con algunos celosos con un sentimiento de inferioridad que no les cabe en el cuerpo que planteaban obligar o chantajear a sus chicas para que los usaran ya que no se fiaban de ellas Nada más estúpido, demostrando paradójicamente, por qué merecían que sus chicas los hicieran cornudos.
Una vez que se asume que los dispositivos no son un modo de garantizar ninguna fidelidad, comprendemos que ellos son un modo de reverencia de la sumisa a su dominante. Es un símbolo de entrega. Somos seres simbólicos y plásticos. Necesitamos plasmar en nuestro exterior los sentimientos que llevamos dentro. Eso es el cinturón de castidad. No es que las sumisas seamos fieles porque llevemos los dispositivos de castidad sino precisamente lo contrario: es porque somos fieles por lo que sentimos la necesidad de expresar esa fidelidad de alguna forma. No necesariamente debe ser un dispositivo genital. Hay piercings, plugs, correas, cuerdas, tatuajes, etc. Pero aunque hay otras muchas formas, es una que presenta un gran simbolismo y erotismo y es precisamente por ello que me desde muy joven me atrajo y me llevó a investigar sobre él.
Segundo: Tómate tu TIEMPO en elegirlo.
Comencé a interesarme por los cinturones de castidad más o menos cuando me inscribí en todorrelatos, por lo que la propia web me chiva más o menos el tiempo: 2004. Tenía claro que no quería utilizarlo yo sola sin nadie a quien ofrecer mi pequeño sacrificio. Claro que puedes utilizarlo sin tener pareja pero para mi —insisto, para mí— sólo tiene sentido dentro de una relación de entrega. Aún así me enfrasqué en foros, generalmente en inglés, webs BDSM y debo admitir que fue mediante esta búsqueda como conocí al cultura BDSM y toda la estética, costumbres y mitología que la rodea.
Fui viendo modelos, los pro y contras, y cuando lo tuve claro, contacté con el proveedor, confirmé las medidas y lo compré. Lo ideal, supongo, sería que pudieras probártelo en una tienda presencialmente. Pero al igual que comprar ropa por la red, lo primerísimo que debes de hacer antes de encargar nada es conocer tus medidas. Si no aparecen en la página web contacta y pregunta. Y sino te las dicen, no la compre. Es un utensilio caro y todo tiempo que te tomes antes te ahorrará tiempo y disgustos después. En las medidas, deja siempre margen de error pero tampoco es bueno pasarse demasiado. A mí no me ha ido mal comprándolo a distancia a pesar de los problemas que contaré a continuación. Incluso los hechos a medida dan problemas. Aunque siempre será mejor uno de buena calidad a uno chino estandarizado no hay cinturón que no tenga sus problemas.
Tercero: Qué PROBLEMAS presenta su utilización.
Antes de entrar en los problemas, quiero indicar que van referidos sobre todo al modelo que yo utilicé: uno rígido con apertura trasera muy parecido a la foto que he puesto al inicio. No he utilizado cinturones flexibles (de piel o sintéticos) como el que pongo a continuación pero muchos de sus problemas deben ser muy parecidos.
Básicamente los problemas pueden dividirse en tres tipos: los problemas físicos, los de higiene, y los infecciosos, todos ellos relacionados. Comencemos por los físicos.
Generalmente los cinturones más utilizados son rígidos. Si bien los materiales pueden ser diversos y la rigidez variable, lo cierto es que se trata de estructuras que no suelen encajar completamente con nuestro cuerpo. Y esto incluso los que se hacen a medida, que no es mi caso. Factores como la menstruación, la retención de líquidos, el calor, o la ansiedad que te lleva a zamparte un kilo de helado para luego estar dos días a dieta extrema hacen que nuestra fisionomía no permanezca nunca constante. Y esto no es de poca importancia ya que una breve comparación entre un dispositivo masculino con uno femenino pone de manifiesto la gran cantidad de zona de contacto y espacio que debe cubrir un cinturón femenino de castidad. Cuando lo llevas puesto tienes la sensación de que te roza por todas partes. Si no encaja bien roza y baila. Puedes apretarlo más pero entonces su rigidez presiona más. Es decir, que si está flojo, te roza y si está apretado, te comprime y tienes problemas de úlceras.
Vemos pues que su utilización prolongada genera normalmente dos tipos de problemas físicos: las rozaduras y las úlceras de presión. En mi caso, tuve varias rozaduras, la más graves en la cintura. Por internet generalmente veréis jóvenes delgaditas y fibrosas con cuerpos perfectos donde el cinturón encaja como un guante. Pero las mujeres normales, sin tener que estar gordas, tenemos carne y piel por todos lados. Más si has dado a luz. Así que aunque seas delgada, el cinturón va a rozarte por alguna parte y producir rozadura incluso aunque lo tengas ajustado. Y si no roza con el ajuste, como he dicho, están las úlceras de presión que son más peligrosas que las rozaduras. Quien haya tenido a algún enfermo en cama sabe lo que son. Cuando una parte del cuerpo lleva mucho tiempo presionada se reduce en ella el flujo sanguíneo y se produce una ulceración. Estas son muy peligrosas y no son ninguna broma. Las rozaduras tampoco, pero con las úlceras hay que tener especial cuidado. Yo llegué a tener un eritema que casi se convierte en una úlcera debido a que se me ocurrió la fantástica idea de quedarme dormida con él. Pero no hace falta que hagáis la tontería que hice yo. Basta con que esté mucho tiempo presionando en un punto para que surjan. Y el cinturón presiona en bastantes puntos, como ya he dicho, lo que lo hace un ulcerador potencialmente muy peligroso. Así que no es ninguna broma.
El segundo género de problemas son los higiénicos. El uso prolongado del cinturón produce alteración en la flora vaginal. El cinturón aumenta la humedad. España es un país caluroso y en verano, muy caluroso y en según que zonas, muy húmedo. Humedad y calor no son buenas, generalmente, para nuestra vagina sobre todo si constriñes la zona con algo metálico o rígido sobre lo que además pones ropa. Al sudor hay que añadirle otros aliños propios de zona que el cinturón está cubriendo. Si vuestro modelo es como el mío, que deja el ano libre, tendréis problemas al hacer caca. Digamos que el tamaño del agujero del cinturón no siempre se adapta a la forma que los excrementos tienen a bien salir de nuestro cuerpo. Siento el momento coprológico pero es algo de lo que hay que hablar. Si te limpias en el bidé sin quitártelo nadie te asegura que no van a quedar restos. Si te lo quitas, ya es otro momento a sumar en el que andas desmontando y montando el artilugio. Orinar es igual de problemático, porque aunque cuenten algunos modelos con una rejilla para tal efecto, la propia rejilla hace que parte de los orines topen con el metal y reviertan su dirección entrando en la vagina o expandiéndose por toda la zona aumentando el riesgo de infecciones. Se producen malos olores y tienes que estar todo el rato lavándote y lavando el cinturón. Llegue a lavarme y lavarlo hasta cinco veces al día lo que no lo hace muy práctico y digamos claramente, el erotismo se pierde un poco. Además, lavarte mucho en exceso también es malo para tus genitales porque eliminas, ahora por exceso de higiene, la flora vaginal. Además, como los cinturones se suelen lubricar de alguna manera, por más buenos que sean los lubricantes, su utilización prolongada y continúa producen efecto negativos allá donde acaben llegando que es por todas partes.
Problema aparte relacionado con la higiene y no precisamente menor es el de la menstruación. Si utilizáis compresas, no todos los modelos permiten una correcta colocación. En el mío se podía colocar pero la absorción no era del todo correcta o al menos, eso me parecía a mí. Habría que recurrir a los tampones o a las copas menstruales, que si las utilizáis tal vez sean lo mejor para el cinturón aunque no tengo experiencia de ello y podría estar equivocada.
El tercer problema es que todo esto junto puede producir infecciones vaginales por diversos motivos como los que ya hemos apuntado: por transferencia de la zona anal a la vaginal, restos de orina que revierten a la vagina, el propio sudor que recorre el cuerpo transportando gérmenes, el descuido en la propia limpieza del cinturón, etc. Este fue, de hecho, el motivo que impidió que lo utilizara antes ya que hay infecciones que pueden transmitirse al bebé en el momento del parto. Y como hay infecciones que perduran en el tiempo incluso después de tratamientos y yo además soy un tanto aprensiva y ansiosa con estas cosas, no iba a arriesgarme dado que pensaba quedarme embarazada pronto aunque la posibilidad de infección fuera muy remota. Prefería no arriesgar.
Otro problema añadido del que no había leído nada en ningún foro ni a ninguna usuaria es el de los pelos encarnados. Para mejorar la higiene es preferible utilizar el cinturón estando completamente depilada. No es estrictamente necesario pero mejora la logística de la higiene. Con el cinturón tuve tres pelitos encarnados en diversos momentos, cosa rara que nunca me había ocurrido y que yo achaco al cinturón. Los pelos encarnados pueden producir o ir acompañados de infecciones bacterianas y ser particularmente molestos e impedir utilizar el propio cinturón. Los míos no causaron mayor complicación pero hay que tener cuidado si se producen.
Cuarto: Qué SOLUCIONES hay para estos problemas.
La principal solución que encontraréis en los foros para las rozaduras y ulceraciones es la lubricación. Pero más que solución es otro problema añadido porque, como he dicho, hay que tener en cuenta el gran tamaño de un cinturón de castidad en comparación con un plug o un dildo, por ejemplo. Para que sea efectivo tienes que lubricar todo el cinturón por lo que gastas lubricante en cantidades industriales. Eso hablando de los lubricantes sexuales normales. En algunos foros yo había leído que utilizaban aceite de bebé para ahorrar. Esto lo he probado, pero el aceite de bebé se absorbe con mucha facilidad por lo que tienes que estar todo el rato lubricándolo. Por no hablar del estropicio en la ropa y que parezcas una aceitosa croqueta andante. Con la otra alternativa que también se propone en algunos foros, la de la crema hidratante estamos en el mismo lugar que con el aceite: fácil absorción, lo que hace que dure poco tiempo y que vayas embadurnada de crema a todos lados. Como he dicho, la ropa queda echa un asco y lavarla puede ser un infierno.
Una solución que probé y no me fue del todo mal pero con la que te dejas el sueldo del mes es el stick antirozaduras de Mercadona. El mismo que utilizo para algunos tacones:
Si se va a utilizar el cinturón de castidad durante mucho tiempo o vas a salir a la calle con él y vas moverte bastante hay una forma expeditiva para evitar rozaduras —y en parte— las ulceraciones. La solución más efectiva pero menos erótica y sexy es utilizar debajo una braga-faja alta que cubra hasta la cintura. Yo, desesperada, utilicé unas marrones que tengo igualitas a estas:
Ya puede intuirse fácilmente el problema que os será familiar si habéis utilizado los ligueros tradicionales: ir al servicio es toda una aventura tortuosa. Tienes que quitarte el cinturón, las bragas, hacer tus necesidades, limpiarte, y colocar el cinturón. Lo bueno es que no tienes que lubricarlo ganando tiempo y limpieza, pero de todos modos acabas sudando y al final tienes que limpiar el cinturón. Buscando por la red he encontrado algo parecido a cómo quedaba el cinturón de castidad con las bragas. Algo así:
En el BDSM hay fetiches y gustos de todo tipo así que no seré muy dura al juzgar el resultado a nivel erótico y sensual, pero como resultado estético tengo mis reservas.
La solución para la higiene es la limpieza continúa de los genitales y el propio cinturón, con los problemas que ya he indicado de gasto de tiempo, dinero en productos y la caída en picado de todo erotismo aunque también es verdad esto último depende de cómo el sumiso viva esa situación. Yo me desesperé un poco quizá porque tenía unas expectativas poco realistas de lo que era utilizar un cinturón de castidad. Pero si incorporas toda la rutina y complicaciones a tu relación D/s podría incluso gustarte.
En cualquier caso, la solución más lógica y la que seguramente estará en la mente de todo aquel que haya llegado leyendo hasta aquí no es otra sino disminuir el tiempo de uso. El cinturón de castidad femenino es una prenda o utensilio que es muy, muy difícil de utilizar de modo permanente. De hecho, es imposible su utilización estrictamente permanente sin estar al poco rato desmontándolo para su correcta utilización. Así que o bien el dominante está todo el rato contigo para utilizar la llave o tú llevas una copia siempre. En general, siempre se debiera llevar una copia para casos de emergencia, pero no hay ni que recurrir a los casos excepcionales. El problema con el cinturón femenino es que incluso sin posibles emergencias, su montaje y desmontaje se produce con mayor frecuencia que sus equivalentes masculinos.
Cuarto: Lo BUENO.
No todo van a ser penas en esta vida. Una vez que hemos hablado de sus problemas, voy a hablar de lo bueno y por qué merece la pena. Lo mejor, sin duda alguna, es la sensación de sumisión que produce el llevarlo. Para mí actúa como un amplificador de las sensaciones y sentimientos. Así, que aunque ahora mismo sólo lo utilizo en casa, cuando lo hago eleva cualquier práctica sexual. Una simple felación vainilla común y corriente a mi marido se transforma en algo mucho más potente si lo llevo puesto. Y así con cualquier otra práctica como los azotes, las pinzas, la cera o la tortura de senos. Ya digo que el llevarlo puesto es un amplificador de sensaciones. Me hace sentirme entregada y a merced de él. Como casi todas las mujeres casi nunca alcanzo el orgasmo con la penetración por lo que estimular mi clítoris es esencial para mi placer. El cinturón evita que tenga un fácil acceso. Lo dificultad o directamente lo imposibilita dejando ese poder en manos de mi dominante que lo administra como y cuando Él quiere durante la sesión. Y esa sensación es indescriptible y refuerza mi sentimiento de entrega y sumisión. Mención aparte están los juegos en el ano o el propio sexo anal que alcanza otra dimensión que seguramente tiene que ver más con mi mente que con la práctica en sí misma.
Conclusiones.
Termino con una serie de puntos que se pueden extraer de lo que he expuesto.
1. No te precipites ni al comprarlo ni al utilizarlo. No tienes que tenerlo ya ni comenzar a utilizarlo 24/7 de modo indefinido nada más caiga en tus manos. El cinturón de castidad es un camino de autodescubrimiento tanto de las limitaciones de tu cuerpo como de las sensaciones psicológicas que te produce. Comienza a utilizarlo sólo en las sesiones y juega con él probando cosas. Moviéndote con él y deja que te hagan cosas con él. Si ves que no surgen problemas, ve probando salir con el, aunque sólo sea para tirar la basura. Cosas así voy haciendo, aunque como he dicho, sólo ahora mismo me centro en utilizarlo en las sesiones. Conoce también tus circunstancias laborales y familiares. En algunos trabajos puede que te sea imposible llevarlo si añadimos las complicaciones propias del cinturón con las exigencias de movilidad de tu propio trabajo.
2. No menosprecies el asunto de la salud y las seguridad. Puede parecer paradójico siendo personas que disfrutamos con el dolor. Pero no todo dolor vale. Debe ser seguro y saludable. Las rozaduras en el cuerpo y sobre todo, las úlceras de presión suponen un problema grave que no hay que minusvalorar en absoluto. Puede parecer que ofrecer tus dolores y llagas a tu Amo es un gesto bonito de sumisión. Lo es sin duda, pero corresponde a tu dominante no ser un desgraciado y vele por tu seguridad. Si su placer está por encima de tu salud y seguridad, deja a ese Amo. Soy consciente que en el BDSM "salud y seguridad" tienen unos límites más anchos que el mundo vainilla. Igual que la escalada los tiene respecto al senderismo. Pero aún así y respetando los gustos consensuado, siempre estad atentos a la salud física (y mental).
3. Entrégate y disfruta. Ya que lo tienes dale uso y sácale el mayor partido. Busca amplificar con él tu placer y tus sesiones.
4. Y para terminar, si lo que quieres es una prueba de tu fidelidad hacia tu dominante que sea continúa y que recuerde a todas horas y en todo lugar tu sumisión y entrega, y sin embargo, no puedes utilizar el cinturón todo el tiempo, siempre puedo buscar alternativas. Yo he empezado con algo simple y modesto: un plug vaginal. un G Squeeze, del tamaño más pequeño, de tacto suave y para mí fácil de llevar.







Muy bien explicado, gracias por compartir tu experiencia.
ResponderEliminarMuchas gracias por leerme y por tu comentario!
EliminarDescripción detallada y excelente de una usuaria directa, me encanto, gracias por compartirlo
ResponderEliminarMuchas gracias por comentar!!
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