Record de castidad cumplido y calor, mucho calor.
Acabo de cumplir hoy mi máximo de días en castidad erótica: 21. Como ya he escrito, comencé octubre con el reto de completar el locktober femenino que mi Dom ha tenido a bien ampliar hasta el puente de la Inmaculada. La verdad es que está siendo especialmente intenso. El Dom ha sido bueno y gracias a una serie de dinámicas está consiguiendo el sueño de toda sumisa casta: vivir en frustración erótica constante. No siempre se consigue pero es mágico cuando se alcanza ese punto de excitación que en vez de resolverse en orgasmo se prolonga en una frustración transformada en un estado muy cercano a la embriaguez. Es muy distinta a la frustración de quien está “a palo seco” porque no tiene otra posibilidad o no lo ha elegido. La castidad en el BDSM como ya he explicado no es ausencia de sexualidad ni mucho menos sensualidad y erotismo. Tal y como yo lo estoy experimentando, no se trata de la ausencia de placer sino un placer de otro tipo. Tampoco mejor, porque los orgasmos son bien necesarios y no renuncio a ellos ni mucho menos en su debido tiempo. Pero tampoco peor, y esto es lo genial que estoy descubriendo en estos días. Por cierto, un efecto secundario que no me lo esperaba de la excitación frecuente es reanudar mi impulso de escritura. Había leído a los sumisos que cuando estaban en castidad eran más diligentes y serviciales. Yo estoy experimentando por primera vez algo parecido. De pronto, las ganas de escribir en el blog y los relatos se me amplifican de un modo casi compulsivo.
No quiero dar una falsa sensación de flipármelo y de exagerar. Lo cierto es que no todo el tiempo se está en ese estado. Hay situaciones en el trabajo, en la casa o en el semáforo que hacen que la libido y el erotismo se suspendan hasta mejor momento. Lo principal que que pueda retomarse en cuanto las circunstancias lo permitan porque como esa opción que tienen los ordenadores, no es que esté apagada sino que está hibernando. Es nuestro tercer año en una relación D/s y por fin vamos adquiriendo cierta pericia en las dinámicas y sesiones. Eso, unido a la comunidad de X y a la presencia inesperada e inestimable de la sumisa Elisa, está siendo una experiencia muy gratificante. Espero hablar en otra ocasión de Eli con más detenimiento.
La parte negativa está siendo el calor. Mucho calor. Y calor real, no la calentura erótica. Ese calor que está haciendo en el sur de España y que me golpea en unos momentos muy especiales: cuando salgo a la calle con mi cinturón de castidad. Como he escrito, sólo lo estoy utilizando en casa y en algunas salidas. He ido a comprar a la tienda de ultramarinos del barrio, he sido al Carrefour y al Mercadona y también a dar un paseo al niño en su silla de ruedas. Pero en la vida real no soy tan valiente como aparezco en la red y soy bastante miedosa. En concreto, le tengo un miedo atroz a que alguien se pueda enterar de que llevo el cinturón, por lo que me pongo varias capas de ropa y salgo con un chaquetón encima de la blusa o camiseta además de bragas, un short encima del cinturón y luego los pantalones. El chaquetón es no tan exagerado como el que lleva mi personaje pero me está dando un calor terrible y parece que forma parte de una particular tortura bdsemera pese a que lo hago por motu propio. Mi Dom me dice que menos mal que lo hago por mi misma, que si me lo impone él como castigo lo mismo tengo que utilizar la palabra de seguridad.



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